Un envase vacío de fitosanitarios, fertilizantes foliares o bioestimulantes inicia su segunda vida en el predio, con el triple lavado. Ese fue el punto de partida de la sesión «La ruta del envase: del campo al reciclaje», que abrió el segundo ciclo de Circularmente Hablando, los webinars que buscan acercar conocimiento y experiencias sobre la gestión sustentable de residuos en el sector agrícola.
Eduardo Araneda, Zonal Sur de CampoLimpio, explicó que el triple lavado funciona como la primera barrera de contención: es la técnica que permite que un envase deje de ser residuo peligroso y pueda reciclarse. La recepción en los centros fijos y puntos móviles es la segunda barrera, donde se revisa que los envases lleguen limpios, secos, con las tapas por separado, perforados y con su etiqueta. Los que no cumplen son rechazados y los que no poseen el triple lavado deben gestionarse como residuo peligroso. Cada recepción queda registrada con un comprobante, lo que da trazabilidad completa y sirve como respaldo ante auditorías o fiscalizaciones.
Araneda también repasó la evolución del sistema, que partió como programa voluntario de la industria fitosanitaria y desde 2023 opera como sistema de gestión colectivo bajo la Ley REP, sin costo para los agricultores. Entre las cifras de la campaña 2025 destacó más de 900 toneladas de envases recuperadas, un alza de 7% respecto de 2024, más de 80 puntos móviles, 24 centros fijos y más de 10.000 comprobantes emitidos.



En la segunda parte, Vicente Jander, representante de la planta GreenPlast/Wenco, mostró qué ocurre con los envases una vez acondicionados. Explicó que son de polietileno de alta densidad, un material que debe separarse de otros plásticos para conservar su potencial de reciclaje. En la planta, el material se tritura, se lava para retirar etiquetas y otros contaminantes, y se extruye hasta convertirse en pellets, la materia prima que se vende para fabricar nuevos productos. Cerca de un 94% del material que llega se convierte en pellet.



Los principales destinos son tuberías de uso industrial, minero, sanitario y agropecuario, contenedores con tecnología multicapa y barreras de separación vial. Se trata de usos exclusivamente industriales; ninguno entra en contacto con alimentos.
Durante la sesión de preguntas se aclararon dudas frecuentes: la etiqueta debe permanecer en el envase, por norma del SAG; los envases flexibles, como los sobres, aún no se reciben, y es necesario agendar la visita, especialmente para los puntos móviles.
Tanto la grabación completa del webinar como las presentaciones de ambos expositores se pueden obtener aquí:

