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El reglamento europeo que redefine el diseño de envases ya está en aplicación, y Chile observa de cerca sus pasos

La Asociación de Industriales del Plástico (ASIPLA) reunió en un webinar a especialistas de la academia, la industria química y el desarrollo tecnológico para analizar el impacto del Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), la normativa que desde el 12 de agosto comenzó a aplicarse de forma general en la Unión Europea y que, según los expositores, marcará también el rumbo regulatorio de países como Chile.

La exposición central estuvo a cargo de María José Galotto, subdirectora de Laben Chile y académica de la Universidad de Santiago, quien explicó que el PPWR no es una normativa aislada, sino la continuación de la estrategia europea de economía circular iniciada en 2015, que buscaba acelerar la transición desde un modelo lineal hacia uno donde los residuos se transforman en materia prima secundaria. Según Galotto, aunque Chile no cuenta hoy con una legislación equivalente, el Ministerio del Medio Ambiente ha ido avanzando en la misma dirección a través de instrumentos como la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, la normativa sobre plásticos de un solo uso y la hoja de ruta de economía circular, lo que —a su juicio— hace probable que un reglamento similar termine adoptándose como política nacional en el futuro.

Galotto detalló que el PPWR se sostiene sobre cinco pilares: prevención, reutilización, reciclabilidad, contenido reciclado y compostabilidad. En materia de prevención, señaló que desde 2030 cada envase deberá reducirse a su tamaño mínimo funcional, eliminando dobles paredes, fondos falsos y espacios vacíos innecesarios. También indicó que desde agosto de 2026 rige la restricción de PFAs para envases alimentarios entre 25-50 ppb según el tipo de sustancia y 250 ppb en total. Asimismo, indicó que la suma de plomo, cadmio, mercurio y cromo hexavalente no superará los 100 mg/kg de peso. La especialista añadió que hacia 2030 quedarán prohibidos ciertos formatos, como los envases plásticos de un solo uso para frutas y hortalizas frescas de menos de 1,5 kilos —punto que, según explicó, está en fase de revisión por la dificultad práctica de aplicarlo a productos como berries o uva—, además de envases para consumo dentro de locales de comida, monodosis y bolsas plásticas ultralivianas.

Sobre reutilización, Galotto explicó que la Unión Europea fijó metas progresivas hacia 2030 y 2040 según tipo de envase, exceptuando categorías como el vino. En reciclabilidad, distinguió entre un envase «reciclable por diseño» —cuando existe tecnología posible de recolección y reciclado— y uno «reciclable a escala» —cuando ese reciclado ya opera de forma real y consolidada—, clasificación que se traduce en categorías A, B y C según el porcentaje de peso del envase que efectivamente se recicla. En cuanto al contenido reciclado, precisó que los envases de PET en contacto con alimentos deberán incorporar un 30% de material reciclado post-consumo hacia 2030, cifra que sube significativamente para 2040. Sobre compostabilidad, mencionó que desde 2028 deberán ser compostables las bolsas de té, las cápsulas de café y las etiquetas adhesivas de frutas y hortalizas.

La académica subrayó además que todo envase comercializado en la Unión Europea deberá contar con una declaración de conformidad elaborada por el fabricante, respaldada por informes técnicos y sujeta a fiscalización, y que su incumplimiento puede derivar en el retiro del producto del mercado. Su recomendación a las empresas fue actuar en cinco etapas: analizar qué parte del reglamento les aplica, desarrollar una estrategia de packaging, modificar los envases que no cumplen, certificar el cumplimiento y preparar las declaraciones de conformidad correspondientes.

Consultada sobre si las compañías que no exportan a Europa deberían sentirse al margen de este proceso, Galotto fue categórica en que la tendencia regulatoria chilena replica históricamente a la europea, por lo que recomendó comenzar a prepararse independientemente del mercado de destino actual.

En la misma actividad expusieron también Iván Marcó, gerente de sustentabilidad de Dow para la región sur de Latinoamérica, quien presentó desarrollos de la compañía en estructuras monomaterial y resinas con contenido reciclado orientadas a cumplir los nuevos estándares de reciclabilidad; y Alberto Veloso, fundador de The 0 Waste Company, que mostró una plataforma digital que genera un pasaporte con código QR para documentar el cumplimiento normativo de cada envase exportado.

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